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En 1995 yo vivía en Hermosillo, Sonora. Trabajaba por una compañía llamada Mail Boxes Etc. Cerca de mi trabajo vivía mi hermanita del Mensaje y amiga, Angélica Rioja. En ese tiempo yo vivía con ella. Un día después del trabajo, nos enteramos de que una campaña estaba ocurriendo cerquita en una iglesia carismática. Decidimos ir a visitar la iglesia.

El evangelista vino de Cananea, Sonora. Él estaba predicando un mensaje tremendo. Su tema fue acerca de los grandes hombres de Dios del siglo XX. Mencionó al hermano Billy Graham, Amy Semple McPherson, Jimmy Swaggart, entre muchos otros. El dijo que todos estos ministros poderosos, a pesar de haber predico a multitudes y teniendo un gran don, habían caído en varias circunstancias escandalosas. Al final también mencionó a un gran hombre que tenía un don de sanar quien predicaba por todo el mundo y también tenía un don de discernimiento. El evangelista dijo que había visto unos videos. Dijo al final: “¡Ay, qué cosa tan triste! Este hombre también cayó. Dejó que la gente lo adorara. Su nombre era WILLIAM MARRION BRAHNAM! ”

Mi hermana y yo sentimos escalofríos, nos miramos la una a la otra con asombro. ¿Habíamos realmente escuchado lo que este hombre había dicho? Esta fue la primera vez que había oído a alguien en una organización mencionar al Hermano Branham. Cuando el servicio había terminado, me acerqué al evangelista y le pedí por su tarjeta. Sentí en mi corazón que tenía que llamarlo y hacerle saber que creíamos en el mensaje del Hermano Branham, y no era verdad lo que acababa de decir.

Al día siguiente en el trabajo, yo estaba leyendo un libro de mensajes del Hermano Oscar Galdona de Venezuela. Aclarando Conceptos es una recopilación de citas del Hermano Branham donde explica cómo algunos hermanos preciosos habían empezado a decir que el Hno. Branham era su salvador y que ellos querían confesar sus pecados a él. Pero el hermano Braham enfáticamente les hizo ver que eso era del diablo. Llamé por teléfono al evangelista y empecé a explicarle que yo había asistido el servicio donde él había hablado acerca del Hermano Branham. Le explique que pertenecía a un grupo donde teníamos los mensajes predicados por el Hno.Branham, también le leí las citas que encontré del profeta para que se diera cuenta que estaba equivocado. El Hermano Branham nunca dejó que la gente lo adorara, pero, a causa de ellos, quería dejar el ministerio y les dijo: “Hermanos, no hagan eso, prefiero dejar el ministerio, que presentarme delante de mi Señor como anticristo. “Si me aman, llámenme hermano.”

Olvidé el incidente. Algunos años después, estaba asistiendo a una reunión en el Ejido Cibuta, al sur de Nogales. Mi hermana, Angélica, también estaba en esa reunión. Después del servicio de la mañana, un hermano de Imuris se me acercó y me preguntó si yo había trabajado en un lugar donde hablaba mucho en el teléfono. Le respondí que sí. Entonces empezó a hablarme de una visión que tuvo. Me dijo que me había visto hablando por teléfono y había escuchado toda la conversación que tuve con el evangelista. (Yo nunca había hablado con nadie acerca de eso). El hermano vio de donde era el evangelista. Me dijo que escuchó una voz que le decía que el Espíritu Santo se había agradado por haberme parado a defender al Profeta de Dios.

Llamé a la hermana Angélica y le pedí al hermano que repitiera lo que acababa de decirme siendo que ella estaba conmigo en ese momento. Mi hermana empezó a llorar y repetía: “¿Cómo lo supo?”

Hermanos, yo amo a nuestro Hermano Branham con todo mi corazón. Yo me identifico con todo lo que predicó, en todo lo que sufrió, y también con todas sus victorias. Pero sólo puedo ver hacia donde él me señaló que es a NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.

Dios tuvo un propósito para esta confirmación en mi vida, aunque muy personal, espero que de alguna manera pueda ser de bendición para ustedes  y puedan ver que Dios siempre cuida de sus siervos y no hay cosa escondida que no vaya a ser revelada.

Dios les bendiga.

Con amor en Cristo,
Susana Ashurst

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